viernes, 23 de febrero de 2018

HORROR QUEER (Reseña) Por Carlos Enrique Saldivar


HORROR QUEER[1]

(Reseña)

Por Carlos Enrique Saldivar





VV.AA. Horror Queer. Marcia Morales Montesinos (Selección). Lima: Cthulhu, 2018. 150 pp.

Resulta interesante cómo se consolidan diversos proyectos dedicado al horror, en América Latina, con impacto en otros lugares del mundo. Se acaba de editar el libro «Horror Queer», que incluye a veintitrés escritores, que participan con diecinueve relatos y cuatro poemas. Autores de diversas partes del globo, algunos experimentados, otros recientes, quienes nos ofrecen las más revulsivas pesadillas, eso sí, aderezadas con un toque de buena prosa y una imaginación que se atisba ilimitada, puesto que existe una premisa en este tipo de volumen que han de seguir los creadores, quienes saltan la valla de formas ingeniosas y brillantes.

El Queer Horror u Horror Queer es un subgénero del horror en el cual se trastoca la sexualidad de los personajes centrales, se trata la temática gay principalmente. Recordemos que la variación de lo sexual ha estado presente en la literatura desde hace mucho tiempo, un ejemplo es esa obra cumbre: «Carmilla», de Sheridan Le Fanu, donde el lesbianismo se retrataba de una forma bella y cadenciosa. No obstante, no es un subgénero enfocado a un público específico, puede leerse por diferentes fans del terror, de toda identidad sexual, los heterosexuales también podrían disfrutar de entregas como esta, la única condición es que les guste el buen terror, el que lleva al horror y al gore, sin límites, con libertades creativas.

En pocas palabras, es un tipo de horror que trata temas ligados al colectivo LGBT+, que expresa la diversidad sexual y las nuevas formas de expresión (esto implica lo artístico, ergo, lo literario) de los presentes tiempos. Bisexuales, travestis, transexuales, pansexuales, y representantes de otras condiciones sexuales se encuentran en el presente libro, en el cual aparecen toda clase de temas relevantes para la ocasión: el caos, la decadencia, la maldad y la destrucción podrían los ejes sobre los cuales se sostiene el conjunto. El acto sexual y la presencia del sujeto homoerótico son constantes, se entiende que es así porque estamos ante un libro en el cual se explora una sexualidad distinta a la cual estamos acostumbrados, por ende, nos adentramos a un horror (que desemboca en muchos casos en un gore) novedoso, que hechiza y termina conduciendo al lector por las rutas de lo cruento, a la vez cautivador.

Hay diversos puntos dignos de señalamiento. Lo diabólico, que muchas veces se expresa desde el humor negro con un profundo trasfondo crítico de la sociedad, se ve en el cuento «Vade Retro Satana!», de Martín Fragoso; también se atisba la carga erógena y maliciosa en el relato «El íncubo», de Hernest Tarek; así el tema de lo demoniaco está presente y nos muestra una interesante perspectiva de este tipo de relato de espanto. Otros dos asuntos que han de indicarse son el rasgo psíquico y la figura del monstruo, que van aunados en cierta forma. En el primero logramos entrever el tema del psicópata, que tiene sus cotas más altas en los cuentos «No me gusta el terror visceral ni el gore», de Carlos Carrillo, y «En el hijo de Dirty», de Jorge Torres; es muy interesante este elemento del asesino despiadado con problemas de índole mental, pues se haya presente en varios textos, y todos resaltan; resulta menos directa y más peculiar aquella incursión en relatos como «La chica más honrada», de Gonzalo Del Rosario, donde lo lumpen, lo callejero del victimario está bien construido, y en «El pelado Jairo», de Tania Huerta, donde lo grotesco detona en los rostros (u ojos) de los lectores. En «El sireno al revés», de Julio Meza Díaz se puede ver aquella unificación entre individuos y monstruos, se acepta al ser fantástico como algo posible, e incluso deseable, hasta el punto de convertirse en objeto del deseo del protagonista. He aquí, como en otros cuentos del libro la unión de los personajes con las criaturas imposibles, como en las narraciones de Clive Barker. Tan nutrido es el volumen que también hay ciencia ficción, por ejemplo, tenemos el cuento «Crónicas de la ninfa y el fauno: duelistas en North Town», de Randall Markowsky, en el cual la aceptación de la bestia y sus actos se aceptan con normalidad, pues la sociedad futura (una horrenda distopía) ha devenido en una especial depravación, ello desde el aspecto científico, con mutaciones y experimentaciones insanas.

Todos los cuentos son buenísimos y la poesía es remecedora, llena de imágenes potentes.

En suma, recomiendo «Horror Queer», pues creo que es una antología muy necesaria en los tiempos actuales, en los cuales vivimos en un mundo diverso, en donde se está creando un público lector, cada vez más ávido de leer estas temáticas poco tratadas (aun desde las compilaciones de terror) que quizá pueden ser muy trasgresoras, pero resultan envolventes.




[1] Este texto fue leído en la presentación del libro «Horror Queer», ésta se realizó el 20 de enero de 2018 en la Asociación de la Cámara Popular de Libreros (Amazonas), dentro del evento «Jueves de Poesía y Narrativa». (Lima, Perú).

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